CRÓNICA DE LOS PRIMEROS PTOLOMEOS

   Los reinos helenísticos en la primera mitad del siglo III a.C.

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Soy anciano y aunque mis piernas están ya cansadas, me pesan los párpados y me cuesta subir las escaleras del templo,  puedo aun recordar con lucidez mis décadas de juventud, cuando recorrí todo el mundo conocido en busca de experiencias y conocimientos. Fui cronista y embajador en la corte de los Ptolomeos y gracias a ello pude conocer también el imperio de los seleúcidas, la Macedonia que quedó tras Alejandro y otros muchos países…

Yo era muy joven cuando Ptolomeo II Filadelfo subió al trono de Egipto. Heredaba el reino de su padre Ptolomeo I Sóter, el primer rey de la dinastía de los Lágidas. El nombre se debía a su antecesor, el general Lagos, que había luchado junto a Alejandro. Ptolomeo I había logrado mantener la independencia del país del Nilo, e incluso expandirlo hacia el desierto libio (la Cirenaica). Su deseo era controlar todas las redes comerciales de esta parte del Mediterráneo, lo que le obligaba a enfrentarse a Macedonia en el Egeo y al reino Seleúcida en la zona de Siria.

Los seleúcidas ocupaban un territorio inmenso y muy difícil de abarcar, desde Siria a los confines de Arabia, y alojaba dentro tal cantidad y variedad de pueblos que resultaba difícil que todos obedecieran a un mismo rey. Así sucedió. Pronto el reino del Ponto y Bitinia se desmembraron del imperio, y Pérgamo se mostró rebelde. Algunas ciudades griegas formaron la Liga del Norte. Aterrados, vimos como también varias tribus de bárbaros galos entraban en Anatolia y tras realizar pillajes y saqueos se asentaban allí para formar su propio reino, Galacia. Los confines del imperio, en la India y el mar Caspio, eran absolutamente incontrolables, y los seléucidas siempre estuvieron más pendientes del Occidente, de Siria y la salida al Mediterráneo que no querían perder.

En Macedonia el reino también parecía deshecho. Las ciudades-estado que organizaron nuestros antepasados griegos no tenían ya ningún futuro pero se resistían a ser dominadas. Y otras regiones como Atenas competían con los antigónidas por llegar a ser los líderes de la vieja Hélade. Surgieron las ligas y confederaciones de pueblos que decían tener algo en común. Una de ellas fue la Liga Etolia, formada por varias comunidades unidas en su oposición a los bárbaros celtas. La Liga Aquea, en el Peloponeso, también tuvo mucho poder. Hubo otras como la Arcadia o la Liga de las Islas, aunque nunca tuvieron tanta fuerza como aquellas.

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Faro de Alejandría. Construido surante el reinado de Ptolomeo II Filadelfo

 

La apariencia era que el mundo por fin se había calmado. Años antes, en la época de los Diádocos todo estaba convulso. Los reinos nacidos de las conquistas de Alejandro peleaban entre sí por conquistar los territorios del otro y la lucha nunca cesaba. En nuestro siglo todos parecieron entender que ninguno se iba a coronar con la victoria, había un equilibrio entre los tres estados que no se podía romper a favor de nadie, y el imperio de Alejandro ya solo era una ilusión, nadie podía reconstruirlo. Duraría poco este espejismo, pronto volverían a batallar.

Perdonadme que me distraiga… volveré a lo de antes. Ptolomeo II llegó al trono tras su padre y desde que se convirtió en rey pareció que estaba hecho para esa función.  Era un gran organizador y diplomático, un ilustre protector de las artes y un hombre muy ambicioso. Alejandría se convirtió en la capital que iluminaba todo el Mediterráneo, y no solo por el célebre faro que alumbraba a los marinos, sino por el Museo y todos los eruditos que allí reunía.

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Ptolomeo II y su hermana Arsínoe II, casados según la antigua tradición de los faraones egipcios

 

Cumpliendo con la tradición egipcia, nuestro rey tomó como segunda esposa a su hermana, Arsínoe II, que no se le quedaba atrás y le ayudaba enormemente en sus labores diplomáticas. Era una mujer fascinante a la que deberíamos dedicar todo un libro. Los dos hermanos eran vistos con cierto desprecio por los griegos, que les dieron despectivamente el nombre de Filadelfos (el que ama a su hermano).

La primera ocasión que se presentó para el enfrentamiento de los lágidas y seleúcidas fue Mileto. Tras varios movimientos estalló la primera de las Guerras Sirias. Ptolomeo I invadió el Asia seleúcida pero fue derrotado. Antíoco I, el rey seleúcida, contraatacó provocando una sublevación en  la Cirenaica que no logró rendir a Egipto. Después de tres años firmaron la paz y el rey egipcio se quedó con algunas tierras del Asia Menor.

Mientras tanto, en Macedonia había mucho movimiento político. Antígono Gonatas comenzaba a ascender en la escala de poder cuando el rey Pirro del Epiro decidió invadir Macedonia y despojó a Antígono de su trono. Poco duró el invasor como monarca,  fue asesinado en las calles de Argos y Antígono recuperó el poder sobre su reino. Los Ptolomeos no podían consentir que creciera su poder sobre el Egeo así que ayudaron a organizar una alianza contra el rey macedonio encabezada por Esparta y Atenas. Se abría la Guerra Cremonídea, llamada así porque fue el ateniense Cremónides quien la inauguró con un violento discurso. Se intentó centrar la guerra en el Ática. Fue la posesión de Corinto, en manos macedonias, la que les aseguró una buena defensa. Tras varios movimientos inútiles el rey espartano fue muerto y Atenas sitiada por los macedonios. Atenas, la ciudad de Sócrates, en la que yo mismo estudié de joven, perdió para siempre su independencia.

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Moneda emitida por el monarca Antíoco II Theos

 

Antíoco I murió a mitad del reinado de Ptolomeo y fue sucedido por su hijo Antíoco II. El nuevo rey decidió cambiar la anterior neutralidad que los seleúcidas habían mantenido con los macedonios y firmó una alianza con ellos contra Egipto. Sin apenas darnos cuenta estábamos de nuevo en guerra. La Segunda Guerra Siria se llevó a diferentes escenarios y se cerró con la victoria seleúcida y la recuperación de muchas de sus tierras perdidas en Asia Menor. Los macedonios también se habían recuperado, y con una flota recién estrenada, derrotaron en varios puntos a nuestro rey Ptolomeo II Filadelfo. Había que concertar una paz. Fue el momento en que para sellar la alianza de egipcios y seleúcidas se envió a Berenice, hija del rey egipcio, a desposarse con Antíoco II.

Ptolomeo Filadelfo no estaba dispuesto a perder su hegemonía en el Egeo, e impulsó a Alejandro, gobernador de Corinto, a proclamarse rey de un nuevo reino. Antígono se vio acorralado al perder sus bases marítimas, pero rápidamente se centró en la lucha y derrotaron sin duda alguna a las tropas egipcias en la batalla de Andros. Nuestro rey, Ptolomeo II, se despidió del mundo de los vivos y no llegó a ver el final de la guerra. Como si se hubieran puesto de acuerdo para ello Antíoco II murió el mismo año. Y Antígono apenas sobrevivió a ambos otros cinco años…

Ya soy anciano y sé que no veré como marchará la evolución de Egipto y de la Hélade, pero auguro que los reinos volverán a pelearse, que la lucha no cesará durante siglos y que las guerras volverán a estallar. Últimamente oigo con más frecuencia noticias de otra guerra más lejana, entre Roma y Cartago, dos pequeñas potencias del otro lado del Mediterráneo. Quién sabe si sus caminos se juntarán algún día con los de Egipto…

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Mapa de la situcaión del mundo helenístico en la primera mitad del siglo III a.C.

Cronología

283 a.C. Ptolomeo II accede al trono de Egipto

280 a.C. Antíoco I, rey de Siria

279 a.C. Egipto ataca Mileto

276 a.C. Antígono Gonatas, rey de Macedonia

274 a.C. Pirro invade Macedonia. Comienzo de la Primera Guerra Siria

273 a.C. La Cirenaica de Magas se subleva frente a Egipto

271 a.C. Fin de la Primera Guerra Siria: derrota de Ptolomeo II en Siria

267 a.C. Coalición de Atenas, Esparta y Egipto contra Antígono

266 a.C. Guerra Cremonídea

262 a.C. Antígono ocupa Atenas. Fin de la guerra.

261 a.C. Paz entre lágidas y seleúcidas. Antíoco II accede al trono.

260 a.C. Segunda Guerra Siria

255 a.C. Fin de la guerra. Paz entre Egipto y Macedonia

252 a.C. Revuelta de Alejandro de Corinto

247 a.C. Muerte de Alejandro de Corinto

246 a.C. Muerte de Ptolomeo II y Antíoco II. Sus sucesores son Ptolomeo II y Seleuco II. Derrota egipcia en Andros

BIBLIOGRAFIA

BRAVO, G; Historia del mundo antiguo: una introducción crítica, ed. Alianza, 2005, Madrid.

GRIMAL, P; EL helenismo y el auge de Roma. El mundo mediterráneo en la Edad Antigua Vol. II, ed. Siglo XXI Editores, año, ciudad.

HEINEN, H; Historia del helenismo: de Alejandro a Cleopatra, ed. Alianza, Madrid, 2007.

HIDALGO, Mª. J., SAYAS, J.J., ROLDÁN, J. M (coord.), Historia de la Grecia Antigua, Ed. Salamanca, 2005, Salamanca.


Pedro Aguado González

Delia Egea Gómez

Manuel García Salazar

Rubén Rodríguez Galán

 

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