ALEJANDRO EN EL CONFÍN DEL MUNDO

Imagen

 

Tierra de Leyendas

Tracia, Grecia, Egipto, Persia, Bactria… Una a una todas las provincias del mundo civilizado habían caído bajo el poder de Macedonia. Ahora, tras derrotar definitivamente a Darío III, Alejandro se encontraba en los confines del mundo conocido, más allá de Samarcanda (Uzbekistán). Pero para el Gran Rey el mundo no era suficiente. Necesitaba más. Ante él se encontraban las montañas del Hindu-Kush, y más allá, la India.

En la primavera de 329 a. C., Alejandro atraviesa la cordillera con sus hombres, un camino que posiblemente no tuviese marcha atrás. Su ejército era cada vez más pequeño, no podía recibir refuerzos desde ningún lugar, el terreno era complicado, terriblemente complicado, y las tribus locales eran altamente hostiles al invasor. Los macedonios estaban acostumbrados a la guerra abierta, pero estas tribus preferían la guerra de guerrillas, algo que exasperaba a los helenos.

Pero el mayor problema para los macedonios era su propio rey. El monarca ya no era ese líder carismático que arrastraba a las masas al combate. Se había convertido en un rey distante, altivo y cada vez más enajenado. Veía conspiraciones tras cada sombra, y llevó a cabo varias purgas entre sus oficiales, a pesar de que eran leales. Incluso llegó a matar a Clito, uno de sus mejores generales y amigos, en un acceso de cólera. Además, se había casado con Roxana, una noble sogdiana, y había incluido treinta mil extranjeros en su ejército. Todo esto contribuía al descontento entre la tropa, que lejos de casa, acosados continuamente por el enemigo y en tierra extraña veían cómo su líder, su verdadera fuerza, era cada vez más impredecible y peligroso.

Sin embargo, en 327 a. C. el Gran Rey logró formar un formidable ejército, esta vez compuesto por macedonios y por un enorme aporte de extranjeros, y avanzó hacia el corazón de la India. La excusa para la invasión fue “ayudar” a un reyezuelo local que luchaba contra el poderoso rey Poros y sus ejércitos de elefantes.

La lucha contra Poros

La última gran batalla de Alejandro se libró a orillas del río Hidaspes, afluente del río Indo. En la ribera de este gran río aguardaba Poros, señor de los elefantes. Su ejército contaba con cerca de ciento cincuenta de estas bestias de batalla y un descomunal número de tropas a pie (cincuenta mil según Diodoro Sículo).

A pesar de la enorme superioridad numérica del ejército de Poros, Alejandro demostró de nuevo su talento táctico. Consiguió cruzar el río y capturar al monarca enemigo gracias a una hábil maniobra envolvente.

foto 2

Para Alejandro la batalla mantenida con el rey Poros era un episodio más que le llevaba a continuar su ambición expansionista. Así se entiende que continuara con la fundación de las ciudades de Nicea (‘victoria’ en griego) conmemorando la obtenida frente al fiero rey Poros; y de Bucéfala, en recuerdo a su fiel caballo. Sin embargo, los macedonios estaban cansados de combatir y añoraban el hogar. Desde el inicio de la aventura, ocho años atrás, habían recorrido dieciocho mil kilómetros, y hacia el Este al otro lado del río Hifasis, estaba acampado un nuevo enemigo desconocido. En la Asamblea con su ejército, Alejandro  escuchó las quejas de sus compañeros y se decidió no proseguir.

Para saber más (documental en 4 partes):

 

El camino de vuelta

La vuelta a casa la iniciaron tomando rumbo Sur siguiendo el curso de los ríos Hidaspes, Acesines y más tarde por el Indo hasta su desembocadura en el Océano Índico siete meses después. En el trayecto tuvieron que enfrentarse con los llamados Malios, según las crónicas el pueblo más fiero de la India, a los que derrotaron. En esta batalla Alejandro fue gravemente herido, teniendo que detener el regreso hasta que su salud mejoró. El sanguinario escarmiento dado a los malios atemorizó a los diversos pueblos con los que se encontraban. Musicanos, oxicanos y sambos se rindieron, permitiendo que sus príncipes conservaran su poder, pero incorporándolos al imperio  de Alejandro en forma de satrapías.

Siguiendo el río Indo llegaron  a Patala, momento en el que parte del ejército al mando de Crátero inicia la marcha hacia el Oeste para reunirse con el resto de la hueste en Carmania. Desde Patala  hasta la desembocadura, el Indo se bifurca en dos ramales formando un amplio delta. Las crónicas afirman que Alejandro recorrió los dos ramales hasta llegar a una isla del delta llamada Ciluta, donde realizó sacrificios dando gracias a los dioses por haber llegado hasta allí.

Desde este punto, Alejandro decidió marchar hacia Persia por un camino paralelo a la costa a través del desierto de Gedrosia, mientras que Nearco realizó el trayecto por mar. Esta decisión acarreó trágicas consecuencias para las tropas que siguieron a Alejandro, solo la cuarta parte de los que iniciaron el trayecto consiguieron sobrevivir. Los historiadores se han preguntado cuál sería la razón que impulsó a Alejandro a utilizar esta ruta. Nearco en sus memorias, afirma que para realizar la vía marítima tuvieron que esperar a que se calmasen los vientos desfavorables que en invierno soplan en esas latitudes. Pero Alejandro no esperó y marchó por el desierto ignorando su extrema dureza. Sin embargo, dentro de la aureola mítica en la que está envuelto, se le atribuye la decisión de cruzar el desierto conociendo que Ciro y Cambises habían frenado su expansión hacia la India  ante la imposibilidad de cruzar el desierto de Gedrosia. Por el camino tuvieron que sacrificar los animales para alimentarse, consiguiendo llegar a Carmania a comienzos del 324 a.C. donde recibieron avituallamientos de los sátrapas vecinos. En Carmania se encontró con las tropas que habían realizado el trayecto Norte desde Patala comandadas por Crátero.

El fin de una era

De vuelta en Susa (Irán), Alejandro desposó dos nobles aqueménides, al tiempo que obligó a varios de sus oficiales a seguir su ejemplo. Esta política de fusión étnica  forzosa no agradó en absoluto a sus hombres, aunque transigieron… de momento.

Por otra parte, los problemas crecían en todo el imperio. Las satrapías orientales se independizaron apenas Alejandro abandonó la India. En el otro extremo del imperio el rey de Esparta, Agis III, había sublevado la mayor parte de Grecia. Mientras, las conspiraciones en el entorno más cercano del Gran Rey se sucedían. Alejandro envió a uno de sus generales, Antípatro, para sofocar la revuelta helénica. Pero las provincias indias se perdieron para siempre.

Una vez sofocadas las revueltas, Alejandro continuó sus planes de dominación mundial. Proyectó expediciones al mar Caspio, Arabia e incluso llegó a plantearse la invasión del Mediterráneo Occidental, dominado por Roma y Cartago. Sin embargo, la muerte sorprendió al rey en Babilonia en 323 a. C. Hay múltiples teorías sobre su muerte: envenenamiento, paludismo, pulmonía, vida disoluta… Seguramente nunca se sabrán las verdaderas causas de su defunción, ni hasta dónde podría haber llegado su ambición.

La leyenda de Alejandro

Alejandro Magno alcanzó rápidamente estatus de figura legendaria. Además de las historias biográficas de Plutarco o Arriano, gozó de gran popularidad en la Edad Media el llamado Romance de Alejandro, que se atribuyó erróneamente a Calístenes, historiador que acompañó a Alejandro en sus campañas. En realidad, la primera versión del Romance se escribió en el siglo III d.C., y se hicieron numerosas versiones en distintos idiomas hasta el siglo XV.

foto 2

Imagen de Alejandro Magno con un tocado de elefante en una moneda Ptolemaica

Además de cometer numerosos errores historiográficos, el desconocido autor del Romance se dejó llevar por las historias más fantásticas de la vida y los viajes de Alejandro. Según se va alejando de Grecia, más maravillosas son las criaturas que se encuentra en el camino. Sus aventuras en la India están narradas en primera persona, en forma de una carta enviada por el propio Alejandro a su mentor Aristóteles.

Tras derrotar a Poros, Alejandro y su ejército continúan viajando hacia el este cargados de oro y riquezas. Una vez en India, los peligros son constantes: desde «hipopótamos de cuerpos mayores que los elefantes», que arrastran y devoran a los que tratan de cruzar el río que habitan, hasta leones «de tamaño semejante al de los toros», además de grifos y del famoso “odontotirano,” una especie de rinoceronte gigante. También conocen a gentes mitológicas como los cinocéfalos, con cabeza de perro.

Pero quizás la parte más interesante de esta historia legendaria está al final del relato, cuando Alejandro llega a un santuario donde se encuentran dos árboles oraculares, uno masculino, que emite sus predicciones al salir el sol, y uno femenino, que lo hace cuando sale la luna. Los oráculos le anuncian a Alejandro que la muerte está cercana, tanto que no volverá a ver Macedonia, sino que morirá en Babilonia. Además, le auguran el posterior asesinato de su madre y hermana, pero le advierten de que no podrá evitar el destino que ya ha sido determinado. Alejandro, resignado a su suerte, emprende entonces el regreso a occidente.

foto 3

Mapa de la campaña de India con las ciudades fundadas por Alejandro III

A modo de resumen:

 

Bibliografía

ARRIANO DE NICOMEDIA. Anábasis de Alejandro Magno.https://sites.google.com/site/adduartes/home/anabasis_arriano/libro-6

BLAZQUEZ, J. M.; LÓPEZ MELERO, R.; SAYAS, J.J. Historia de Grecia Antigua. Madrid: Cátedra, 1989

GÓMEZ ESPELOSIN, F.J., Introducción a la Grecia antigua, Madrid: Alianza Editorial, 2002.

ROLDÁN HERVÁS, J.M. Historia de Grecia Antigua. Salamanca: Ed. Salamanca, 2005.

PLUTARCO. Vidas paralelas. Libro VI. Alejandro Magno-Julio César.

PSEUDO CALÍSTENES, Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia. Madrid, Editorial Gredos, 1977

 

 

Nicolás A. García Ingrisano

José Ramón Ortega Calvo

Rubén Ramos Tinte

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s