EL SIGLO DE ORO DE LA CULTURA GRIEGA

ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα, hèn oîda hóti oudèn oîda

(“Solo sé que no sé nada”)

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Conocido también como el Siglo de Pericles, el periodo comprendido entre los siglos V y IV a.C. supuso el mayor auge en la historia del pensamiento y la cultura griega. Pericles, influyente político y orador ateniense, consolidó las instituciones democráticas y apoyó el desarrollo de su cultura, asegurando así la hegemonía de Atenas. Sus años de gobierno significaron el apogeo de las diversas manifestaciones culturares, correspondiendo a la superioridad de Atenas, vencedora de las Guerras Médicas. La civilización griega se desarrolló con una rapidez nunca vista hasta entonces, debido al esfuerzo que tantos hombres célebres dedicaron al cultivo de la cultura. Unidos a una nueva forma de gobierno, la democracia, alcanzaron su plena madurez todos los géneros artísticos y literarios, además del pensamiento filosófico. Arquitectura, escultura, historia, medicina, drama, comedia, filosofía… todo aquello relacionado con la esencia del Estado y el hombre tenía cabida en la capital ateniense.

EL TEATRO

La situación por la que ha pasado un ciudadano ateniense le ha dado motivos para ser un ente político. La elección de la obra no se dejaba al libre albedrío; era elegida colectivamente mediante un concurso dramático donde el arconte elige entre los poetas que deben presentar cuatro obras: una trilogía y un drama. Al que ganaba se le daba un coro además de todos los gastos pagados. A las obras asistía todo el pueblo y una comisión de las ciudades aliadas. Se cultivaron principalmente dos géneros: la tragedia y la comedia.

Tragedia

La representación de las tragedias estaban destinada al pueblo, le evocaban sus antiguos mitos, y los linajes protagonistas formaban parte de una familia de héroes. También trataban temas de actualidad como la toma de Mileto de Frínico o los persas de Esquilo. Hablan temas que preocupan al hombre griego, la concepción del mundo, la fragilidad, y sus anhelos. A través del mito el poeta da una visión del mundo y de la realidad histórica en la que está inmerso con la intención de enseñar y educar a los ciudadanos.

Esquilo. Nació en 525 a.C, en Eleusis, en una familia noble. Durante su vida vio muchos cambios políticos en Grecia; desde la tiranía de Hipias hasta la democracia de Pericles. Luchó en las guerras médicas, hecho que marcó su vida. Venció en trece concursos e hizo alrededor de noventa tragedias y dramas satíricos. De esta obra tan prolífica sólo conservamos:Los persas, Los siete contra Tebas, La trilogía de Orestía (Orestiada), Las suplicantes y Prometeo.

La actitud que adoptan las divinidades en las obras de Esquilo son entre engañosas y celosas, enviando desgracias a los hombres para que prevalezca la justicia. El tema de la hybris (descontrol de los impulsos) está muy presente en todas sus composiciones: en el deseo de Jerjes de invadir Grecia; o en el intento de Agamenón de sacrificar a Ifigenia.

La filiación de la culpa es otro de los grandes temas recogidos por Esquilo. ¿Hasta cuándo la culpa de una persona persigue al resto de la familia? Por ejemplo: Apolo prohibió a Layo tener hijos. Sin embargo, de su unión con Yocasta nació Edipo, éste mató a su padre, se casó con su madre – sin saber que lo era-, tuvo cuatro hijos y, cuando se dio cuenta del incesto cometido, se arrancó los ojos maldiciendo a sus hijos.

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Sófocles. Nació en Coloma, en torno a 496 a.C., y perteneció a una familia noble. Formó parte del coro que se creó para honrar la victoria sobre los persas en Salamina. Participó como strategos junto a Pericles, y posteriormente con Nicias.

La tradición habla de 133 dramas, poema y elegías, pero conservamos sólo siete tragedias, un drama satírico incompleto y fragmentos sueltos. Las más destacables Ayax, Filoctetes, Electra como parte del ciclo troyano. Del tebano, Antígona, Edipo Rey y Edipo en Colona. Al ciclo de Heracles pertenece Las tranquinias y el drama incompleto Los Rastreadores.

A diferencia de Esquilo, las obras de Sófocles son cerradas, es decir, no forman parte de una trilogía. Mientras en el primero, el protagonismo de la historia lo tiene el conjunto, en el segundo recae sobre una única persona. Sin embargo, en ambos, los dioses, sus apetencias, su ira, sus excesos están patentes.

Eurípides. Posiblemente nació en 480 a.C, en Salamina, coincidiendo con el día de la batalla. La situación económica de sus familia no está clara, puesto que unos dicen que era aristocrática y otros que no. Sus obras no gozaron de mucha fama entre los atenienses por eso se vio obligado a marchar a la corte de Arquelao en Macedonia, en torno a 409 a.C.

Sabemos que escribió 92 dramas y una sátira, de los que se conservan menos de una veintena. Las obras pueden dividirse en varias etapas: Alcestis, Medea, Hipólito corresponden a la primera (438 – 428 a.C.); Hécuba, Andrómaca, Los Heráclidas, Heracles y las Suplicantes a la segunda (426 a.C. – 420 a.C.); e Ifligenia en Taúride, Ion, Helena, Las fenicias, Electra, Orestes, Ifligenia en  Aúlide, Las troyanas y Las bacantes, a la última (416 a.C. – 406 a.C.)

Al igual que los anteriores, Eurípides también expresa sus ideas políticas. La diferencia viene marcada por hacer que los sentimientos de los personajes destaquen por encima de dioses o actos. En sus obras el amor y el odio son los protagonistas.

Comedia

El origen de la comedia está en la utilización de máscaras de animales en las fiestas y en las procesiones fálicas que se hacían por toda Grecia.

Epicarmo. Es considerado el padre de la comedia. Conocemos fragmentos de sus obras, que nos sirven de guía para trazar características básicas para estudiar autores y comedias posteriores. El soldado fanfarrón, el borracho, …, son personajes que aparecerán en todas las obras. Usa la comedia para destacar la ideología del autor y satirizar acciones del gobierno.

Cratino. Introdujo elementos técnicos nuevos y venció a Aristófanes con la comedia La botella, después de que aquel le acusara de borracho.

ImagenAristófanes. Sin duda el personaje más conocido, y prolífico, dentro del mundo de la comedia. Nació en Atenas en torno al 450 a.C. en el seno de una importante familia de Egina. Compuso cuarenta obras de las que conservamos solo once enteras.

Cualquier tema será blanco de su sátira, desde la educación a la política. Comenzó su carrera con Los comensales y Los babilonios. En la primera puso de manifiesto su acritud contra los sistemas educativos y en la segunda criticó la política de Cleón. Cuestionó la guerra, la demagogia y la democracia en Los arcanienses, Lisístrata y Los caballeros. Siempre con tono jocoso y sin hacer mención directa Aristófanes, envió siempre un mensaje pacifista a sus espectadores.

En Los caballeros, un anciano campesino pacifista se opondrá a un rudo y fanfarrón soldado. En Lisístrata, pone de manifiesto su rechazo a la guerra haciendo que las mujeres se opongan a tener relaciones sexuales si sus maridos van a la guerra. En Asamblea de mujeres, propone un gobierno dirigido por las mujeres, coincidiendo con la derrota de Atenas. Las nubes es la única obra donde se aleja un poco de la crítica feroz, pero jocosa, poniendo en la piel de dos atenienses cansados de la situación fundar una ciudad en las nubes, llamada Nefelococigia, donde no tendrían cabida los estreses de comerciantes, poetas y políticos.

FILOSOFÍA

La filosofía griega nace con las primeras reflexiones de los presocráticos, que se centran en la naturaleza; teniendo como base el pensamiento racional o logos. El objetivo principal de los filósofos presocráticos era encontrar el arché, el elemento primordial de todo. La búsqueda de una sustancia permanente frente al cambio, de la esencia frente a la apariencia, de lo universal frente a lo particular se convertirá en la base que asienta futuras explicaciones filosóficas.

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Del mito al logos

Cuando en Grecia se crearon las escuelas y las academias, éstas se convirtieron en los instrumentos necesarios para el progreso del saber y para la transmisión de su herencia espiritual a todo el mundo. Su filosofía, su ciencia y su cultura pudieron así ser legadas a Occidente.

La cultura griega, que podemos sintetizar con la frase ‘del mito al logos’, es la culminación del proceso racional que ilustra el campo del saber producido en el siglo IV a.C. El logos –razonamiento, habla- había conseguido desarrollar en este siglo, no sólo la filosofía, sino también otras disciplinas como la retórica. Por oposición a este logos, relacionado con lo humano, aparece el concepto de physis –naturaleza-, con sus leyes inmutables que no pueden ser cambiadas por factores externos.

La evolución de la filosofía en este siglo empieza a desprenderse de esos preceptos de la escuela milesia de Jonia,  centrada únicamente en el cosmos y el origen constitutivo de las cosas. Las primeras reacciones vienen con los filósofos Parménides, y su escuela de lo “inmutable”, y su polo opuesto, Heráclito, donde todo se mueve y nada permanece. Dos caras de una misma moneda que ya  anuncian esa ruptura con las tradiciones anteriores.

Empédocles y Anaxágoras aúnan a su vez tradiciones anteriores, analizando el origen constitutivo de las cosas, a lo que van añadiendo nuevos planteamientos. En estos, tratan como una serie de fuerzas, Amor y Lucha, y Entendimiento en el segundo autor, son las responsables de la creación y destrucción de todo a partir de esas “materias” constitutivas iniciales, que se unen y desunen a voluntad de estas fuerzas. A partir de esto, Demócrito va más allá, construyendo un hibrido entre ambas teorías donde los átomos, indivisibles ya e iguales, se mueven por sí mismo en el espacio.

Con los pitagóricos llega realmente una ruptura, ya que su filosofía viene a centrarse en el comportamiento ético del hombre y la preocupación por la purificación del alma. El hombre empieza a ser el centro de la filosofía, y ya no solo el hombre, sino ete en sociedad. Esto trae consigo la aparición de los sofistas, los primeros “profesores de la historia”, que se dedicaban a la enseñanza de una élite que buscaba el triunfo en la vida pública y social a través de la oratoria y la retórica. La oratoria se desarrolló enormemente gracias al impulso dado por estos filósofos, puliéndose un estilo bello y poético que servía para convencer al público y encandilar a los ciudadanos. Oradores como Antifón, Lisias o Isócrates se dedicaron a este negocio de la oratoria, pero será Demóstenes el más famoso de todos ellos. Como reacción a estos métodos, aparece la figura de Sócrates, persona que con una método dialéctico buscaba la moralidad y la justicia en todas las cosas: “Sólo sé que no sé nada”, auténtica reflexión que cargaba contra los sofistas y su saber “enciclopédico”. Finalmente fue condenado a muerte por corromper a la juventud ateniense, suicidándose con cicuta antes de que fuese ejecutado.

Las dos figuras más relevantes de este momento fueron Platón (discípulo de Sócrates) y Aristóteles. Para conocerlos mejor, girar la mirada hacia Sócrates, maestro de maestros, Sócrates no llegó a escribir, o al menos no nos ha llegado escrito alguno, y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron en realidad iniciativa de sus seguidores.

A Sócrates le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico: el interés por las cuestiones lógicas o metafísicas sería algo completamente ajeno a Sócrates.

Platón: En busca de la belleza de las cosas.

ImagenLa creencia de Platón en las ideas está asociada con su pasión por las definiciones, pues ambas se basan en la convicción de que actos y conceptos hermosos tienen algo en común.

Según Platón, todos forman parte del ideal de la belleza. Aunque un atardecer hermoso parezca distinto de una demostración matemática soberbia o de un joven atleta igualmente atractivo, lo que une a todos estos elementos es más fuerte que lo que les separa. Quizás la mejor manera de entender la relación existente entre apariencia y realidad, según la visión global de Platón, se encuentra en el contexto de las matemáticas.

Aristóteles: El emprendedor.

ImagenDiscípulo más brillante de Platón, fue el fundador del conocimiento científico en Atenas, el Liceo. Para éste, la fuerza dinámica del cambio tenía mucho que ver con el disfrute de la vida mental. El movimiento en pos de un determinado fin u objetivo es lo que, a su juicio, constituye la fuerza rectora de la vida. Según el filósofo, sólo el primer motor había creado el universo en consonancia con los fines que perseguía; el primer motor no era movido por nadie. En definitiva, este primer motor, era Dios.

“…También un poema, un cuadro, un drama son para nosotros documentos, testimonios de una historia viva y humana, saturados de pensamiento y de acción en potencia” (L. Febvre 1986, 29-30)

 

HISTORIA

El concepto de Historia en el mundo griego es muy distinto al que tenemos concebido hoy en día, ya que con posterioridad, sobre todo en la Edad Media y en la Edad Moderna, se utilizaba la escritura histórica para plasmar conocimientos y legarlo las comunidades de los años venideros. Los historiadores griegos, no eran profesores ni académicos. No escribían sus obras con el objetivo de desvelar ninguna verdad de los acontecimientos ocurridos en el pasado. Eran personajes relevantes de la política o de la actividad militar del momento, como es el caso de Tucidides. Los “historiadores” griegos escribían principalmente para sus contemporáneos, y más concretamente para las clases dirigentes, ya que eran están las que contaban con un nivel cultural más elevado.

Sus obras trataban asuntos políticos y militares, sin prestar un gran interés por la economía, la cultura o los asuntos sociales, en contraste con nuestros libros de Historia, en los que estos temas (economía, cultura y sociedad) ocupan la mayor parte de las páginas.

Se puede decir que la manera de escribir los textos era altamente partidista, centrándose en una ciudad o un personaje, y narrando los hechos a partir de ellos, mostrando abiertamente sus preferencias políticas e ideológicas. Pero se tiene que tener cuidado con estos textos, ya que los hechos que relatan en algunas ocasiones cuentan hechos de carácter mitológicos, mezclándolo con la realidad. En las ocasiones que los autores hacen referencia a los acontecimientos del pasado, las fuentes utilizadas son tradiciones orales, y muchas veces interesadas, ante las cuales se debe de mostrar un carácter crítico y de poca fiabilidad, o de autores antiguos cuyas obras no se conservan.

Uno de estos autores, que cuenta los acontecimientos a partir de la tradición oral, y ante los que hay que mostrar cierto grado de crítica es Herodoto, el cual centra parte de su obra en la batalla contra los persas, la cual no fue contemporánea a su tiempo.

Aun con todo esto, se puede decir que los griegos inventaron el concepto de Historia, ya que se produjo un cambio en la forma de escribir, pasando de las listas reales o los tratados, obras típicas de las zonas orientales, a una manera de escribir más argumentada y racional.

ORATORIA

En el proceso de cambio que estaba viviendo Grecia, con la llegada de Filipo y el fin de las ciudades-estado, se puede hacer visible el cambio no solo en la política, sino también en otros ámbitos como es el de las letras, con un gran progreso, donde la oratoria será uno de los géneros que más evolucionara y destacará.

Los oradores eran personas que realizaban discursos de defensa ante las cortes de justicia nombradas, por encargo y a las que se las pagaba por sus servicios. Era además el medio más adecuado para atacar a los enemigos políticos y para hacer triunfar sus propuestas ante la Asamblea Popular. Gran parte de los aconteceres históricos y políticos de este periodo, los conocemos gracias a los discursos de estos oradores. Algunos de los más conocidos eran Lisias, Isócrates y Demóstenes.

ARTES PLÁSTICAS

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Discóbolo de Mirón

En el paso de la época arcaica a la clásica, se rompe radicalmente con los cánones antiguos para darle tanto a la arquitectura como a la escultura una nueva estética. Todo cobra más sentido, más vida, empezando por las propias ciudades. El denominado “plano hipodámico” –trazo de las calles en cuadrícula- se generaliza como solución racional al problema de los espacios en las urbes y el templo alcanza unas cotas de perfección con el uso del nuevo estilo jónico que se impone en toda la arquitectura. El culmen de todas estas innovaciones lo tenemos en la Acrópolis de Atenas, donde se construye el imponente Parthenon bajo la dirección de Fidias.

El cambio en la escultura evidencia aún más esa ruptura. Se acaba totalmente con el convencionalismo y el hieratismo, liberando a las esculturas de su rigidez y dotándolas de una belleza ideal basada en unos determinados cánones. Ese nuevo ideal de belleza conseguía transmitir una serenidad y armonía sin precedentes. Los representantes de este arte que consiguieron a su perfección fueron Fidias (Zeus de Olimpia), Policleto (Doríforo), y Mirón (Discóbolo). Durante la siguiente centuria, escultores como Praxíteles, Lisipo o Escopas inician nuevas líneas de transición, que, sin romper con lo anterior, representan en las nuevas esculturas los gustos desarrollados por la sociedad griega en plena evolución.

En cuanto a la pintura, nos ha llegado a través de la cerámica y de las fuentes literarias, ya que no se han conservado restos de decoración pictórica en viviendas o templos, aunque sí conocemos el nombre de algunos de los pintores mas destacados como Apolodoro o Polignoto.

BIBLIOGRAFÍA

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Pedro Aguado González

Iván Blanco Rodrigo

Delia Egea Gómez

Manuel García Salazar

Lucía Gaspar Morales

Rubén Rodríguez Galán

Francisco Tello Cobos

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